viernes, 22 de enero de 2016

Reseña: Fahrenheit 451




Título: Fahrenheit 451
Autor: Ray Bradbury
Editorial: DEBOLSILLO
ISBN: 978-84-9793-005-5
Páginas: 175





Sipnosis:

Fahrenheit 451 ofrece la historia de un sombrío y horroroso futuro. Montag, el protagonista, pertenece a una extraña brigada de bomberos cuya misión, paradójicamente, no es la de sofocar incendios sino la de provocarlos para quemar libros. Porque en el país de Montag está terminantemente prohibido leer. Porque leer obliga a pensar, y en el país de Montag está prohibido pensar. Porque leer impide ser ingenuamente feliz, y en el país de Montag hay que ser feliz a la fuerza… 

Opinión:

Este libro me ha recordado mucho a 1984, quizá es por que ambos tienen aspectos que se le parecen. Este libro al igual que 1984 nos presenta a una sociedad que por encima de todo quiere controlar los pensamientos de las masas, en las que los lazos de amor son muy laxos y en las que toda representación de ideas propias es perseguido por la sociedad y la ley.

El protagonista, Montag, es bombero pero no apaga incendios, sino que su función es quemar libros, o toda estructura que los contenga (con ellos dentro). A partir de su encuentro con una misteriosa chica empieza a replantearse cuestiones acerca de su trabajo que hará que se sitúe e una situación delicada.

La forma de escribir del autor no me ha resultado muy atractiva a pesar de que la historia es muy buena. A medida que avanza el libro me ha ido gustando más y más la trama y el final que ha dejado con un buen sabor de boca. Por lo que aunque empieza un poco flojo la historia se va desarrollando de forma interesante hasta un final precioso.

Es un libro muy corto que se lee muy rápido, por lo que si queréis pasar un rato claustrofóbico dentro de una sociedad en la que está prohibido leer está historia no os va a defraudar.

NOTA: 3´5/ 5


P.D.  Os dejo una frase que me gustó mucho

La diferencia entre el hombre que se limita a cortar el césped y un auténtico jardinero está en el tacto. El cortador de césped igual podría no haber estado allí, el jardinero estará allí para siempre.

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